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Pilates reformer para hombres: por qué deberías probarlo
El método lo creó un boxeador y lo usan atletas de todo el mundo, pero en México sigue viéndose como clase de mujeres. Qué gana un hombre que ya entrena pesas.
10 de agosto de 2026 · 8 min de lectura
Vamos a nombrar el elefante en la sala: en México el pilates se percibe como clase de mujeres. Si eres hombre y estás leyendo esto, probablemente ya lo pensaste, y probablemente esa sea la única razón por la que no has ido.
No voy a repetirte tres veces que “es más difícil de lo que crees”. Voy a explicarte qué hace y qué no, y tú decides.
El origen del método es lo contrario del estereotipo
Joseph Pilates fue gimnasta, buzo y boxeador. Desarrolló su método —que él llamaba Contrología— trabajando con hombres: primero consigo mismo, después con personas internadas durante la Primera Guerra Mundial, y más adelante entrenando boxeadores en su estudio de Nueva York.
Lo que ocurrió después es que el método fue adoptado con fuerza por el mundo de la danza, donde la mayoría de los practicantes eran mujeres, y de ahí se construyó la asociación cultural que tenemos hoy. La percepción cambió; el método no.
Hoy es normal encontrar pilates dentro de la preparación de atletas de alto rendimiento y en programas de rehabilitación deportiva. Simplemente no se anuncia así.
Qué gana alguien que ya entrena pesas
Si llevas años en el gimnasio, esto es lo que el pilates cubre que tu programa probablemente no:
Movilidad de cadera y de columna torácica. Son las dos zonas que más se pierden con el trabajo de fuerza mal balanceado, y las dos que más problemas causan. Una torácica rígida hace que la lumbar y el hombro compensen. Ahí nacen buena parte de las molestias crónicas del gimnasio.
Control escapular. Muchos hombres tienen mucha fuerza de empuje y poco control de la escápula. Eso es el camino directo al hombro que empieza a molestar a los treinta y tantos.
Trabajo excéntrico lento y controlado. El pilates trabaja mucho la fase de bajada y el control del movimiento en rangos completos. Es una cualidad distinta a la fuerza máxima y no se entrena moviendo peso rápido.
Cadena posterior en rangos que la barra no alcanza. Glúteo medio, rotadores de cadera, estabilizadores profundos. Los músculos que nadie entrena y que aparecen cuando se lesionan.
Prevención de la lesión lumbar del peso muerto. No porque el pilates “proteja” la espalda, sino porque enseña a disociar el movimiento de la cadera del de la columna. Quien no sabe hacer eso termina levantando con la lumbar.
Nada de esto te va a hacer levantar más el lunes. Se nota a los meses, y se nota sobre todo en lo que deja de dolerte.
Lo que va a pasar la primera clase
Seré directo sobre tres cosas.
Probablemente seas el único hombre en la sala, o uno de dos. Es así hoy en Cancún. A la tercera clase deja de importar.
Te va a costar lo que no esperabas. Casi todos los hombres que entrenan llegan con buena fuerza y poca movilidad. Los ejercicios que piden rango de cadera o de tobillo suelen ser el muro. Los que piden fuerza bruta, no.
No vas a sudar como en una sesión de cardio. El pilates no es una clase de acondicionamiento metabólico. Si lo que buscas es terminar empapado, esa no es la clase. Vas a salir con la sensación de haber trabajado por dentro, que es distinta y menos vistosa.
Deportes donde más se nota
Golf. La rotación del swing sale de la cadera y la torácica. Un golfista con torácica rígida rota con la lumbar y lo paga. En Cancún, con los campos de Puerto Cancún y Riviera Cancún, es probablemente el caso de uso más claro que existe.
Tenis y pádel. Mismo principio: rotación, frenado y cambios de dirección. El trabajo unilateral del pilates equilibra la asimetría que genera el deporte de raqueta.
Running. Estabilidad de cadera y control del pie. La mayoría de las lesiones de rodilla del corredor vienen de arriba, no de la rodilla.
Natación y buceo. Movilidad de hombro y control respiratorio. El pilates trabaja la respiración de forma explícita, cosa que casi ningún otro entrenamiento hace.
Trabajo de escritorio. No es deporte, pero es la razón real por la que muchos llegan. Ocho horas sentado hacen más daño acumulado que cualquier entrenamiento.
Lo que el pilates no hace
Para que no compres expectativas equivocadas:
- No es un método para bajar de peso. El gasto calórico por sesión es moderado. Lo que cambia la composición corporal es la alimentación y el volumen total de entrenamiento.
- No sustituye el trabajo de fuerza. Si tu objetivo es hipertrofia o fuerza máxima, el pilates es complemento, no reemplazo.
- No es cardio. Para eso hay clases específicas.
- No arregla una lesión existente. Si tienes algo diagnosticado, ve primero con tu médico o fisioterapeuta.
Lo que sí hace: que te muevas mejor, que aguantes rangos que hoy no aguantas, y que la espalda deje de recordarte que existe cada vez que te agachas.
Cómo empezar sin sentirte fuera de lugar
Tres recomendaciones prácticas:
Empieza por reformer, no por mat. La asistencia de los resortes compensa la falta de movilidad inicial, que es donde la mayoría de los hombres se atora.
Dile al instructor que entrenas y qué entrenas. Va a ajustar la carga y el enfoque. No es lo mismo programar para alguien que hace sentadilla que para alguien que lleva años sin moverse.
Dale seis semanas. Las primeras dos clases vas a estar aprendiendo dónde poner el cuerpo. La sensación de que esto sirve llega alrededor de la cuarta o quinta.
En Naü no tenemos clases separadas por género ni horarios “para hombres”: es la misma clase y el instructor ajusta la carga a cada quien. Si quieres probar, la clase de prueba cuesta $199. Puedes ver cómo funciona el reformer o revisar todas las disciplinas si te interesa combinar con HIIT o funcional.
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